Busque, lea y cite lo que se dijo. Sin programar.
El explorador es una aplicación que se abre en su navegador. Usted elige el archivo de un país y la base se construye en su equipo. No hay cuenta, ni instalación, ni servidor.
Se abre en su navegador; nada sale de su equipo.
Primero, encontrar
¿Qué se dijo sobre esto?
Busca en el texto completo de todas las intervenciones: una palabra, una frase exacta entre comillas, o varias combinadas. No distingue tildes ni mayúsculas.
¿Quién, cuándo, de qué grupo?
Filtra por fecha, legislatura, tipo de sesión, partido, sexo, distrito y longitud de la intervención. «Solo lo que se habla» deja fuera las carátulas, los sumarios y las listas de votación.
¿En qué momento del debate?
Cada intervención se lee como una página del Diario, con las que la preceden y la siguen, o con la sesión entera. Los aplausos, los rumores y las llamadas al orden que anotó el Diario van señalados.
¿Cuándo se habló de esto?
Dibuja la frecuencia de varios términos mes a mes o año a año, con los hitos históricos del país sobre el gráfico: 751 en las dieciséis cámaras, cada uno con su fuente.
Las imágenes son del explorador con El Salvador y una biblioteca sobre el debate del agua.

Después, enfocar: las bibliotecas
Un corpus entero no es una pregunta. Una biblioteca sí.
Una biblioteca es su propia selección de intervenciones sobre un asunto: todo lo que se dijo en el pleno sobre una ley, una crisis o una política. La reúne con una búsqueda, la afina leyendo, y la guarda con sus notas y sus etiquetas.
Sirve para dos trabajos. Para quien investiga, es el recorte de su tema: el material sobre el que medir. Para quien sigue la agenda de una cámara, es el expediente de un debate: quién intervino, cuándo, y en qué términos.

Desde ese momento, la biblioteca es la unidad de análisis. Se busca dentro de ella, se lee de corrido, y sobre ella se calculan el vocabulario que la distingue del resto del corpus, los temas que contiene y quién menciona a quién.
Se guarda en su navegador, aparte de la base: actualizar los datos no borra su trabajo. Para compartirla con un colega o tener una copia, se exporta a un archivo.

Coocurrencias: de qué se habla dentro de un debate
¿Qué palabras aparecen juntas? El explorador toma el vocabulario característico de la biblioteca y calcula qué términos se repiten en las mismas intervenciones. Donde esa red se agrupa, propone un tema.

Cada tema trae sus términos, las intervenciones donde aparece y la parte del texto que ocupa. Son candidatos: usted los revisa, quita los términos que sobran y, si uno merece estudio propio, lo convierte en una biblioteca nueva.
Dentro de cada tema, un eje sitúa a cada partido según cuánto usa ese vocabulario, por encima o por debajo de la media. Es un eje de temas, no un eje ideológico.
El método está a la vista, con sus parámetros, y es reproducible: los mismos parámetros dan el mismo resultado. La red de términos no se dibuja en pantalla: se exporta, para dibujarla y analizarla fuera.

Menciones: quién habla de quién
En un debate, los oradores se nombran unos a otros. El explorador reconoce esas menciones y dibuja la red: quién menciona a quién, y cuánto. Se puede agrupar por partido o por los focos de conversación que la propia red forma.

De ahí salen varias lecturas: a quién se nombra más, quién nombra, los diálogos que se cruzan, y una tabla entre partidos que dice cuánto se menciona cada uno por cada diez mil palabras.

Dice quién habla de quién, no si lo hace a favor o en contra. Los focos no son coaliciones. Revisadas a mano, acierta 87,5 % de las menciones que reconoce; las que se le escapan —«su señoría», «quien me ha precedido»— no están contadas.
Y llevárselo, citado
Exporta a CSV, a un documento legible, a JSON y a una lista de referencias. Todo lleva la cita del conjunto y su DOI. Hasta un pasaje copiado con el teclado se lleva su fuente.
Cómo empezar
Descargue el archivo de un país. Para probar, El Salvador: 98 MB. Los mayores llegan a 1,5 GB.
Abra el explorador y arrastre el archivo. No hace falta descomprimir ni convertir nada.
Espere a que se construya la base. El explorador le dice cuánta memoria necesita y cuánto falta. Si su navegador lo permite, la recuerda: la próxima vez se abre sola.
En nuestras pruebas, hechas fuera del navegador con el mismo motor, El Salvador quedó listo en 3,7 s. Brasil, el mayor de los medidos, en 82 s. En su equipo puede tardar más.
Descargar en Dataverse. Se abre en Harvard Dataverse.Ver los paísesAbrir el explorador
Lo que pide, y lo que no hace
Pide un ordenador, no un teléfono, y un navegador reciente: Chrome/Edge 112+, Firefox 116+, Safari 17+.
El explorador abre un país cada vez, hoy está solo en español y pide un navegador reciente.
No compara países en una misma pantalla. No clasifica por una lista de temas fijada de antemano ni mide el tono: cuenta palabras, no intenciones. Y busca la palabra tal como la escribe: para sus variantes, únalas.
El texto sale de la extracción automática de los Diarios, y puede traer errores de reconocimiento.
Edición derivada para investigación: ante cualquier discrepancia, vale el Diario de su cámara.
Lo que se queda en su equipo
El archivo se lee en su equipo y no se sube a ningún sitio. Sus bibliotecas y la base se guardan en su navegador, no en un servidor.